Mi deseo de ser astronauta, paso a paso y a su manera se va tornando cada vez menos utópico. La más difícil de las metas, conocer otros mundos viajando distancias enormes es la que irónicamente más estoy logrando.
Luego de casi un mes en tierras indias las maravillas no dan tregua. Cada acontecimiento deja una marca indeleble, cada evento un tatuaje, cada paisaje una sensación, cada realidad una pregunta y cada maravilla un sabor prolongado. Siendo un dúo, cada día nos deja maravillaDOS.
Primer round protagonizado por algunos pesos pesados de nuestra estadía en tierras asiáticas. Negociaciones y regateos siempre a la orden del día, un sheep 4x4 nos unió entre la ciudad de Jaisalmer y el destino obligado de aquella localidad: excursión de 2 días por el desierto. El primer paso, el más difícil por la amplitud de piernas requeridas, fue para abordar nuestro segundo medio de trasporte, traccionado a sangre esta vez. Varias horas de camello fueron la excusa para adentrarnos en un paisaje arenoso, rodeado de sol, sequedad, arena, soledad y calor. Entorno ideal para reflexionar sobre todo lo andado hasta el momento, conocer pueblos perdidos, acercarse a la frontera con Pakistán y compartir toda la inmensidad con nuestras mentes pensando y filosofando. La recta final del primer día desembocó en nuestra infinita habitación en la que pasaríamos la noche. La misma contaba con un atardecer sobre las dunas, camas de tamaño gigante sobre la arena con vista a toda la cantidad de estrellas que uno quiera imaginar, y hasta un fogón a leña en el mismo inagotable ambiente con apagado automático cuando la misma se extinguiera. Por si fuera poco, baño en suite atrás de los arbustos, lujoso servicio de habitación con comidas regionales preparadas por chefs del desierto. Y claro, de despertador el amanecer mismo. Fotografiado, vivenciado y repensado cada mágico momento emprendimos la vuelta, redibujando en sentido contrario las huellas borradas por el viento.
Entre medio y a modo de separador maravilla, un casamiento Indio-Español nos sorprendió en las calles de Pushkar. Haciendo gala de nuestro oportunismo viajero nos sumamos oficialmente a la lista de invitados, presenciamos todas las ceremonias, rituales y tradiciones de este festejo. Obviamente la más importante también: comer mucho, rico y sin pagar! Panza llena, corazón contento, terreno fértil para más deslumbramientos…
Con una entrada tan fuerte el plato principal debía ser irrefutable. Configuramos nuestro GPS con un destino final tan mágico, místico, legendario e inolvidable: "Siga 400 km, doble 300 metros, pague la entrada, pase el control, quede boquiabierto. Bienvenido al Taj Mahal, una de las 7 maravillas del mundo." se escuchó salir desde los diminutos parlantes de nuestro dispositivo electrónico. Seguimos al pie de la letra las instrucciones y la graciosa voz que habíamos oído en nuestro interior estaba en lo cierto. Entrando bien temprano pudimos sentir como el aire estaba cargado de esa electricidad linda que uno siente cuando se acerca a lugares energéticos. Como si hubiera un aura rodeando al monumento contiguo. Una especie de campo magnético cual guardián de una Maravilla con M mayúscula. Un predio soñado, una construcción celestial, un mármol blanco reluciente, una decoración detallista, una atmósfera energética, una prueba de amor incondicional y una arquitectura perfecta. Ideal para la mañana de esta nueva jornada. Nos pusimos nuestro mejor disfraz de turista y cámara en mano recorrimos cada rincón de esta inigualable demostración de amor.
Nuestra meta principal en Agra estaba cumplida, pero el sol apenas llegaba al cenit. Con tanta luz, calor y baterías cargadas solo podíamos completar nuestro día con una secuencia. El acorazado Fuerte Rojo fue el siguiente casillero. Murallas, paisajes, alturas, armaduras, objetos de colección, armas antiguas, parques, fuentes, pasadizos, historia, compuertas, murales y monos.
Todavía había ganas en nuestros cuerpos para más maravillas. Al no ser tanto el espacio que nos quedaba visitamos un nuevo destino acorde a lo disponible: Taj Mahal miniatura. Sin tanto despliegue pero con un amplio nivel de detalle se erige sobre la otra margen del río que atraviesa a esta ciudad una diminuta pero fiel copia de la maravilla mundial antes citada. Tan literalmente miniatura es este monumento que la cantidad de turistas es completamente mínima respecto del otro. Situación ideal para recostarnos bajo las sombras de sus torrecitas y tomar un matecito con musiquita saliendo de nuestros parlantitos. Lindito!
Cartón lleno, bingo! El premio bien ganado y nuestras mochilas listas para pasar de casillero. Dejamos atrás entonces una ciudad muy Agra-Dable para pasar a un destino Dehli-Cioso!
Las capitales suelen ser pasos obligados en los países que uno visita, un poco por historia, tradición y un poco por comodidad burocrática o comunicativa. En un mundo de maravillas esta regla no es tan cierta. Entonces, llegar a este destino fue puramente una elección consciente y deseada.
Tan llenas estaban nuestras panzas de maravillas que mi estómago no dio abasto para procesar todo y luego de una buena dosis más de frituras mandó un fax urgente "No se que pensás hacer vos flaco, pero por dos días yo no trabajo". Una cagada! (literal y metafóricamente claro). Negociación mediante, acordamos un plazo de 36 horas sin actividad turística intensa. Así, apadrinado por mi fiel e incondicional compañero de viaje que hizo las veces de doctor barbudo, consejero, acompañante y enfermero me dediqué a aprender cómo se pide "arroz solo" en los restaurantes que íbamos, y a recuperar energías y líquidos. No se asusten, mi cuerpo, estógamo y yo estamos en paz nuevamente y más fuertes que nunca! Qué maravilla!
Solucionado traspié, recorrimos toda la historia de Dehli. Para que exista una Nueva Dehli se precisa una vieja Dehli! Arrancamos por el principio pues. Recorrimos la India Gate, el inmenso Fuerte Rojo, tumbas milenarias, templos antiguos y ferias-mercados tradicionales. La línea de tiempo espacio temporal nos arrojó al siguiente paso lógico. Nueva Dehli con su laberíntico, astronómico y matemáticamente diseñado Jantar Mantar. Su inmenso, impactante e imponente centro de edificios gubernamentales (claro, para gobernar 1000 millones de personas la torre de control debe estar a la altura). Y para entender un poco la historia y la mentalidad de un país tan maravillado y maravilloso nada mejor que un museo honrando a la cara que está en todos los billetes y en todos los corazones: Mahatma Gandhi, con mucha información, humildad y sencillez comprendimos parte de la vida un líder espiritual y ser humano excepcional que llevó a un pueblo a una liberación sin precedentes. Que prócer tan maravilloso!
Había mucho para pensar y reflexionar por lo que no dudamos en pasar una tarde en el asombroso Lotus Temple. Una maravilla más que forma parte de la religión Bahai. Este excéntrico centro de rezo tiene las puertas abiertas para quien quiera acercarse a rezar, conectarse, tomar mate, escuchar música o intercambiar filosofías así que allá fuimos y todo eso hicimos. Amén.
La corona de nuestras maravillas estaba esperando que hagamos efectivo nuestro boleto de ida en tren. Khajuraho era el nombre de destino y los templos del Kama Sutra el atractivo principal. Con más de 20 templos en un pueblito de apenas 20.000 indios esta localidad redescubierta por los ingleses luego de que hubiera sido abandonada por los humanos y conquistada por la jungla alberga mucha historia. En estos altares del sexo, las paredes exteriores e interiores de los templos se encuentran talladas por centenares de esculturas detallistas relacionadas con una tradición más vieja que el mismo ser humano. Para no entrar en frases polémicas, la gama de oraciones con doble sentido haciendo alusión a la temática presente en estos santuarios se las cedo para que cada uno las arme como quiera! Así, bicicleta en mano y pies, recorrimos casi por completo el mapa que nos entregaron. El viejo poblado y su llamativo sistemas de castas (donde a pesar de algún cruce esporádico, poco comparten los integrantes de una casta con los de otra). Incluso visitamos el parque de diversiones con su vertiginosa vuelta al mundo y motocicletas en la Rueda de la Muerte!
Con el cuerpo entero, la mente sana y las ganas intactas, el dúo avanza a toda máquina. La bandera a cuadros se vislumbra en el horizonte. En esta carrera no estamos primeros ni últimos, pero si hay algo que es seguro, es que salimos ganando!
Hasta aquí llegan las crónicas del día de hoy. Los saludos afectuosamente desde mi asombro en la recta final de un viaje tan mágico como los cuentos de hadas. Con situaciones tan remotas como las puntas nevadas de los cerros del Himalaya y tan bizarras y llamativas como el mundo de maravilla donde vivimos.