En el momento justo en el lugar indicado // 14.03.11

La recta final paradojicamente nos llevo al principio. Mas precisamente nos remontamos 4000 años atrás al abordar luego de 13 horas de tren Varanasi, una de las ciudades mas antiguas del mundo. Ciudad bañada en toda su extensión por el mítico, legendario, espiritual y energetico Río Ganges.

Las laberínticas calles que habitan el casco histórico son un resumen ideal de India. Este país es irrepetible e interminable. Cada situación, rincón o momento es único y pocas veces uno vuelve a sentir la misma sensacion que tuvo en otro momento o lugar del viaje. Todo esta junto pero todo esta en armonía.
A pesar de que por las calles haya espacio físico solamente para 3 personas a lo ancho, siempre, de alguna misteriosa forma aparece una moto, vaca, taxi o bicicleta para intentar caber en el ancho de las venas que dibujan el mapa de las ciudades y Varanasi no es la excepción claro. Pero siempre el final es feliz y el objetivo logrado.

Generalmente las ciudades con tanta historia suelen ser famosas por lo fundamental y tradicional que supieron ser en la historia de una región. Las tradiciones que allí se hacían o la importancia que le daba el pueblo. Pero aquí es diferente. A pesar de los milenios esa importancia y esas leyendas y tradiciones siguen latentes.
El Río Ganges fue creado por el desprendimiento de un pelo de Ganesh, dios Hindú y como tal es una extensión de un Dios. De esta manera, es la elección predilecta de muchos venir a morir en estas aguas y ofrecer como tributo su cuerpo a la naturaleza-Dios. Para tal motivo, existen decenas de puntos de cremación donde al aire libre, en vivo (chistes al margen) y en directo y con una naturalidad asombrosas, las 24 horas se están cremando cuerpos sobre fogatas de 400 kilos de madera. Luego de atravezar dicho ritual las cenizas y restos son arrojados a las sagradas aguas del rio.

Tanta es la naturalidad con la que toman la muerte que uno se siente invadido de ese sentimiento. Como realmente entender que la misma es una parte mas de la vida y que hay una energia que perdura (karma, alma, espiritu o como cada elija decirle) y puede reencarnarse. En criollo, estuvimos en un lugar groso groso, donde todavia esta la papa!

En suma, amaneceres y atardeceres sobre el rio en canoas, caminatas interminables por sus recovecos, templos, mezquitas y lugares sagrados, rituales de adoración, comidas deliciosas con música india típica y mucha tradición. Siempre acompañados de musiquita y mate y cientos de clics.

Tal fue la felicidad acumulada que el punto final tenia que ser de lujo. Dicho y hecho, cerramos nuestro viaje en esta fenomenal tierra con un cumpleanios a toda pompa y platillo (léase por esto, nos tomamos nuestras primeras y únicas cervezas en India)! Soplamos las velitas y unos nuevos tres deseos tomaron cuerpo, el de conocer India estaba cumplido.

Esta ciudad fue el cierre de un mes en India, pero el puntapié inicial de lo que seguro serán mas incursiones en este fenomenal pais. Fueron 4 semanas, pero cada día de viaje nos dejo momentos y sensaciones de verdad. De las que nos vamos a acordar y que siempre se sentirán frescas. Pocas fueron las rutinas y transiciones. De cada sitio quedan fijas y perdurables huellas memorables.

Una emotiva y rápida (para no dar lugar a lágrimas sobre todo, je) despedida cerro nuestra hermosa, única y armoniosa compañía luego de 53 días juntos (estando de viaje, cada jornada cuenta y las aproximaciones dicen poco). No logramos llegar a Nepal como nos lo habíamos propuesto en un principio. No pudimos acercarnos al techo del mundo, pero igual... igual tocamos el cielo con las manos.

Viajar juntos, ademas de cumplir un suenio mas, fue como tener un traje a medida disponible las 24 horas. Darito, gracias por tanto!

El paso siguiente era largo pero necesario. Casi 60 horas de traslados me esperaban. Primero 35 horas seguidas de tren hacia Bombai. En el recorrido de vuelta hacia la ciudad que me vio llegar y me vera partir sentí como por la ventanilla iba desandando todo mi viaje. Como si estuviera suelta y desarmado todo el rollo de la pelicula de mi camino y de alguna forma, yo estuviera rebobinando el mismo a alta velocidad. Viendo todo lo que senti, sintiendo todo lo que vi en cámara rápida. Repasando las sensaciones y los aprendizajes, despojándome de lo que no quiero necesitar mas y guardando celosamente aquello que quiero incorporar en mi.

En India aparentemente hay un acuerdo tácito en el aire. Al ser mas de 1000 millones es como si flotara la idea de que "o nos ponemos de acuerdo y nos tranquilizamos o nos matamos entre todos". Y siempre parecer ganar la opción A. Es verdad, hay caos, multitudes, suciedades, superpoblaciones y todo lo que a ojos de nuestro mundo suena a poca convivencia. Pero los ojos ajenos son los nuestros, nosotros somos el otro mundo, no ellos. Ellos son la mayoría y nosotros somos los apenas 40 millones que casi en la misma cantidad de kilómetros cuadrados de país no podemos convivir sin violencia.

Este país es una especie de Jumanji constante. Las situaciones mas bizarras e impensables siempre tienen lugar (generalmente rodeados de vacas y monos). Pero quizás esa sea parte de la explicación que nos falte. Con tanta tanta cantidad de gente, religiones, tradiciones, espacios, idiomas y cultura; la variedad es algo con lo que crecen. Y de allí se desprende que la tolerancia sea moneda corriente.

Así se terminan estos 26 días viajeros en India. Tan solo los primeros de mi vida en India, pero claramente no los últimos. Con una gran env-india propia me despido. Me subo al moto taxi, al tren, a otro taxi a la sala de espera, a un avión, a otra sala de espera, a otro avión, a otro taxi, a otra escalera y me reencontrare en un nuevo y esperado destino.

Pero eso, por ahora, es sapo de otro pozo.
Si llegaron a leer hasta aca y quieren escribir, con gusto y alegria los voy a querer leer.

Hasta entonces, saludos y abrazos lindos para todos!

Namaste totales!

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PD: Las fotos las mandamos por corre postal a la casa de cada uno, asi que ya llegaran...
PD 2: En un teclado arabe cuesta la ortigrafia... sepan entender y disculpar!