Cuando planeamos el viaje pensamos en dejar la zanahoria colgando casi un mes y medio. Así, llegaríamos a las paradisiacas playas con el entusiasmo necesario para descansar lo merecido y sobre todo, tendríamos el limitante del pasaje para no "quedarla de más" en la orilla marina. Pensábamos que si íbamos al principio nos gastaríamos todo el tiempo hipnotizados entre cervezas, arena y snorkel.
Por suerte nos equivocamos, la caña que sostenía la zanahoria fue tanto o más interesante que lo que se venía. Esto no significa para nada que el postre fuera menos sabroso.
Como buena estructura circular atravesamos nuestra última frontera terrestre y llegamos al inicio. Volver a una ciudad tan lejana e infinita como Bangkok y sentir que uno se ubica, se conoce y se haya es por lo menos, una sensación nueva. Es lindo sentir que las calles, si hablaran dirían "Quien te ha visto y quien te ve" luego de 2 meses deambulando. Pero buen, como en las playas hay árboles, mejor irnos por esas ramas.
El primer destino fue Khao Lak, un remoto y exclusivo destino en la costa occidental del sur tailandés. Este destino recibe principalmente visitas de turistas adinerados (rusos más que nada) en busca de exclusivos resorts, tsunamis ávidos de destruir la ciudad (como sucedió años atrás) y buzos atraídos por uno de los paraísos subacuáticos de estas tierras. A pesar de la intriga de la catástrofe natural, nuestro imán fueron las burbujas de aire comprimido que esperaban a varios metros de profundidad.
Los destinos subacuáticos por excelencia se encuentran en un parque nacional que está a 4 hs. de navegación desde la costa. Ir y volver cada día sería un desgaste poco inteligente, así que la mejor opción se caía de maduro. El resultado para mí (Nico): 3 días embarcado junto a 8 buzos, un capitán y un cocinero en un pequeño barco provisto básicamente de equipo de buceo, un carpón (simil al "garage" gris de Campamentos amigos) armado en el techo del navío con colchonetas para dormir, abundante comida tailandesa, fruta, galletitas, gaseosas libres, paisajes ilimitados y destinos submarinos a descubrir. La previa era inmejorable, pero el resultado rompió los pronósticos. 9 buceos de 50 minutos a 30 metros en los que desfilaron corales, pulpos, anémonas, colores, fondos, tiburones, tortugas y cientos de peces. El paraíso, a diferencia de la creencia popular, estaba bajo los pies y no encima de ellos, con 30 grados de temperatura de agua y 25 metros de visibilidad.
Mientras que yo (Caro) atravesaba el desafío de hacerme entender en inglés o con señas sabiendo que la supervivencia dependía de mí. Tan mal no fue, llegar al museo del tsunami fue imposible porque las indicaciones no coincidían con la realidad, pero a todo peladeo en una bici medio pelo, disfruté de una verdadera playa paradisíaca. Haciendo literalmente la plancha aprendí a rezar para no vivenciar en carne propia un chan de tsunamis, mientras esperaba la vuelta de Nicolete.
Mientras que yo (Caro) atravesaba el desafío de hacerme entender en inglés o con señas sabiendo que la supervivencia dependía de mí. Tan mal no fue, llegar al museo del tsunami fue imposible porque las indicaciones no coincidían con la realidad, pero a todo peladeo en una bici medio pelo, disfruté de una verdadera playa paradisíaca. Haciendo literalmente la plancha aprendí a rezar para no vivenciar en carne propia un chan de tsunamis, mientras esperaba la vuelta de Nicolete.
Despuntado el vicio subacuático atravesamos la península y Kho Phangan nos recibió con una orilla llena de paz. El destino fiestero por excelencia se viste de tranquilidad y relax entre evento y evento. Aquí se celebra la mítica Full Moon party (a la cual se suman la Half Moon party y la Black Moon party... O sea, hay fiestas todas las semanas!!) pero entre evento y evento la marea etílica baja y lo que queda son playas semidesiertas con barcitos hermosos a la orilla de la arena ávidos de recibir turistas que quieran descansar tomando cerveza y viendo atardeceres leyendo libros y caminando por las playas.
Kho Tao cerró la trilogía playera. Una diminuta isla (tiene 5/6 kilómetros de largo aprox) en la que las pequeñas callecitas, los pintorescos barcitos, las miles de operadoras de buceo, las bebidas playeras y los peces frescos a la parrilla se intercalan en cada una de sus hermosas costas. Haciendo uso de todas y cada unas de esas opciones nos despedimos de Tailandia a puras ganas de quedarnos. Para sellar en enaMARamiento realizamos el sagrado bautismo subacuático para Carito en el que vencimos miedos y desafíos a fuerza de calma y descensos controlados.
Fue la temporada estrella de la GoPro, de la lectura, de bajar un cambio, de broncearse, de las ganas de patear la mesa y no volver, de envidiar el agua caliente y transparente, de imaginar próximos viajes, de pensar cómo hacer para volver a viajar pronto, de gastar los últimos morlacos, de hacer las últimas compritas, de hacer fuerza para que no se termine, de pensar qué extrañábamos más, de querer guardar todo en el cajón lindo de los recuerdos, de pesar la mochi para no excedernos de peso y de cerrar los ojos para ver los últimos 2 meses en un pantallazo de felicidad asiática.
BONUS TRACK
14 hermosas horas volando en Emirates (incluyendo el Airbus 380, el de 2 pisos!!!) nos devolvieron los carteles en castellano y las frases en español al rededor nuestro. Un nuevo encuentro con el tío Pablo, Mari y Maite hospedándonos en Madrid hizo las veces de transicisión hacia el mundo conocido. A fuerza de diferentes ingredientes nos fuimos reencontrando con el mundo conocido. El paladar se reencontró con el queso, el jamón y las harinas; el bolsillo con los precios eurotizados y el cuerpo incrédulo contaba las horas que lo separaban de las playas de agua templada mirando el termómetro que marcaba 5 grados. Así de todo aún estábamos en el baile y eso era motivación de sobra para salir a recorrer a la madre patria. Museos, tapas, descuentos de temporada y monumentos obligados decoraron esos días tildando cada lugar que hacía referencia a canciones de Sabina. Los "Qué momento!" los pusieron una mágica recorrida por los 25 años de Pixar, una charla sobre el ser escritor y una visita a Segovia en un tren digno del primer mundo y de la envidia tercermundista a la cual estamos acostumbrados. En tan solo media hora llegábamos a un lugar nevado sin entender cómo hace 30 hs estábamos buceando con agua a 30 grados!!" Asombrados pero entusiasmados por conocer los nuevos paisajes salimos a caminar por la milenaria ciudad, maravillados por el acueducto, el alcázar, el castillo, las sillas donde Colón le pidió guita a los reyes para ir a donde no sabía, y las montañas nevadas.
El último día acompañamos al Tío Pablo a recorrer los pasillos de la escuela primaria más antigua de Madrid, y pudimos vivencias la emocionante charla sobre el proceso creativo que él brindó, escuchamos las preguntas, fuimos parte de la atención de todo ese grupete de piscuises españoles, hablamos y reflexionamos sobre la educación, sobre la vida misma, y nos quedamos con ganas de seguir el turismo local, será más para la próxima.
El último día acompañamos al Tío Pablo a recorrer los pasillos de la escuela primaria más antigua de Madrid, y pudimos vivencias la emocionante charla sobre el proceso creativo que él brindó, escuchamos las preguntas, fuimos parte de la atención de todo ese grupete de piscuises españoles, hablamos y reflexionamos sobre la educación, sobre la vida misma, y nos quedamos con ganas de seguir el turismo local, será más para la próxima.
Terminada la aventura madrileña nos invadió simultáneamente la tristeza porque ya no queda más y el orgullo de haber logrado un sueño y de saber que se puede. Las horas restantes nos la pasamos intrigados por una sola pregunta "Las próximas vacaciones, a dónde irán?" Y nos ilusionamos sabiendo que quizás el final de la pregunta sea el principio de la respuesta.
Gracias por la compañía virtual a los que sólo leyeron, o miraron, a los que pudieron responder, a los que nos mandaron lindas energías con el pensamiento.Brindamos por seguir compartiendo las aventuras viajeras, las aventuras de vida!!!
FOTULIS
PLAYAS
BUCEOS
MADRID