Nunca más! ACA(mb)-O-AYÁ

El 24 de marzo mientas que nos preguntábamos qué estaría pasando por las calles porteñas nos sentábamos a escribir. Reflexionando sobre las coincidencias entre nuestra historia y la de estas tierras. Sobre cómo es posible que todos sepamos de las guerras mundiales, del nazismo, las bombas nucleares, genocidios en diferentes países y pocos conozcamos sobre la historia Camboyana, en la que bajo una dictadura se masacraron a 3.000.000 de personas en 5 años, el 40% de la población de ese país.
Llegamos a Pnom Phem, la capital Camboyana sintiendo automáticamente el cambio de país. Calor agobiante y rutas en mal estado de bienvenida. En seguida la pobreza empezó a notarse y la realidad de que la moneda oficial sean los dólares tiñó todo de un tono cuando menos irónico.

Esta historia que por el momento sólo tocábamos de oído gracias a relatos de otros viajeros empezó a corporizarse cuando visitamos la cárcel o centro de detención S-21. Un ex colegio devenido en prisión y centro de tortura. El peor de los cambios imaginables. Ahí se repetían las aulas devenidas en calabozos y las fotos de los desaparecidos allí detenidos.

Los argentinos conocemos la sensación de que se te estruje el corazón al escuchar testimonios de víctimas que fueron torturadas física y mentalmente, de maneras atroces. Nunca entendimos como a un ser humano se le puede ocurrir ser tan atroz. Imaginamos que a muchos de ustedes les pasa lo mismo.

Ahora imagínense eso mismo, con 30.000 desaparecidos pero multiplicado por 100. EL resultado: en una población de 8.000.000 mataron y torturaron a 3.000.000.

Es difícil imaginar que antes de esta dictadura había un %80 de pobreza en Camboya, y que en el 76, en nombre del comunismo se masacró a esa cantidad de gente.

Los responsables de este régimen fueron los Khmeres (nombre de la cultura originaria de acá) Rojos (agregado para simbolizar el “comunismo”) bajo el mando de un idiota llamado Pol Pot. Tomaron el poder prometiendo una Camboya Comunista, donde se iba a erradicar la pobreza y luchar por una sociedad más justa. A favor de los trabajadores y en contra de los grandes imperios. Nadie se imaginó que había personas con grandes trastornos mentales y con la capacidad de ejercer tanto poder. Apenas asumieron el poder evacuaron todas las ciudades trasladando a la gente al campo, desarticulando familias (cada uno era enviado a ciudades distintas). La idea era arrancar todo desde cero y que el campo sea el sostén de una nueva sociedad. Imagínense, en 4 días, de golpe ver marchar a millones de personas por las calles y encontrarse con que Bs As, Córdoba, Rosario, etc ahora son ciudades desiertas, fantasmas. Hombres, mujeres y niños fueron llevados a campos de concentración donde estaban obligados a trabajar la tierra durante 12 hs al día, comiendo poco y nada. Siendo cruelmente torturados y luego brutalmenete asesinados (si es que antes no morían de sed, calor, hacinamiento o alguna otra enfermedad).

Recorrimos uno de los Killing Fields, campo donde se mataron a 20.000 almas. Caminamos escuchando la guía auricular, cada tanto teníamos que poner un stop y mirarnos para hacernos un gesto de indignación. A veces solo pudimos mirarnos con los ojos llenos de lágrimas, sin más que eso. Cómo una persona puede sostener a un bebé y golpear su cabeza contra un árbol hasta matarlo delante de su madre? Cómo esto puede suceder no una vez por acto de la ira, sino sistemáticamente como firma de tortura?

Además de ser 100 veces más grande, la dictadura camboyana tenía en contra (para los prisioneros) el nivel de pobreza. No era posible gastar balas en los prisioneros, son muy caras. Con lo cual se usaba cualquier elemento para asesinar y torturar. Tablas, martillos, herramientas, incluso ramas de palmera. Tal es así que el centro de este parque es un monumento de 35 metros de alto literalmente lleno de cráneos, huesos y restos humanos.

Uno de los testimonios que escuchamos dijo algo así como que luego de este genocidio la vida sigue “pero por dentro estamos estallados”.

Caminamos largo y tendido recorriendo este predio, sentándonos cada tanto para reflexionar, hacer comparaciones, tratar de entender lo inentendible. Pensamos, esto es la mezcla de lo peor de una guerra y lo peor de un genocidio. Esto es como querer prácticamente deshacerte de una nación. Esto es….imposible.

Al igual que en Argentina durante muchos años los responsables de estos crímenes estuvieron sueltos. Avalados por sectores del poder. Recién a partir del 2007 se los comenzó a condenar. Hoy siguen los juicios.

Terminando el recorrido nos preguntamos una y otra vez cómo? Cuántos debían ser estos tipos para matar esa cantidad de gente? Cómo es que esto sucedió en tantos lugares? Cómo puede pasar a lo largo de la historia?

Necesitábamos equilibrar tanta historia de muerte y masacre así que recorrimos el Palacio Real local, mostrando una vez más una exuberancia y bellos templos, esta vez adornados con algunos monos juguetones. Seguramente si investigásemos sabríamos que la realeza es sinónimo de justicia y vida, así que esta vez optamos por la feliz ignorancia y nos dedicamos a la belleza estética.

Luego de tener este nudo en la garganta por unos días sabíamos que la mejor forma de desatarlo era visitando los templos de Angkor en Siem Reap. Un complejo arqueológico tremendo, algo así como el Macchu Picchu asiático. Durante dos días y muchas horas de sol, sed y polvo recorrimos unos 15 templos de entre 500 y 300 años de antigüedad en un radio de 20, 40 km. Es uno de esos lugares en los que el calor, la cantidad masiva de turistas y cualquier otra cursilería propia de destinos top (como ver el amanecer o atardecer rodeado de más flashes fotográficos que Messi) no logran opacar la grandeza y la majestuosidad de estas construcciones. El grado de detalle con el que las piedras fueron talladas y ensambladas no dejaba de maravillarnos. Y lo grandioso es que a pesar de haber visitado más de una decena, la variedad de los mismos no da lugar al agotamiento. Todos estos templos fueron construidos por reyes y toda su variedad de familia real para usar como lugares de poder místico, tumbas, centros de rezo, y otras funciones divinas (en todo sentido de la palabra). Aquell@s que hayan podido alejar los ojos de las curvas de Angelina Jolie en sus mejores épocas recordarán que la peli Tomb Raider fue filmada en estos lugares.

Nos fuimos familiarizando con los platos típicos camboyanos y el resto de cultura Khmer, que por cierto tiene mucha vida para compartir a pesar de la sombra de muerte con la que aún conviven. Desde sus platos típicos, hasta el agotamiento de escuchar las ofertas de “Tuc tuc Sr.?” (“Moto taxi amigo?”).

Nos entristece haber hecho un paso tan exprés pero por suerte las rutas en mal estado harán que los 300 km que nos separan de Bangkok sean una eterna despedida de 10 horas en bondibús (sí, por acá el promedio en ruta es de 30 a 40 km/h!).

Pequeño gran país, muchas “akún”!

Salutes! Para los que aún se animan... Nos encantan sus respuestas!!!

Fotos Pnomh Phem
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Fotos Siem Reap
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