Esto se puede leer e imaginar o ver así:
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El tren nos dejó en la primer Chiang de la trilogía, Chiang Mai. Una especie de Mendoza turística con mucha oferta de deportes aventura y sobre todo un gran abanico de ofertas para consumir. Evidentemente en Tailandia entendieron rápido que por plata baila el mono y que a todos los que cargamos Nikon y Canon en el bolso nos atraen las monerías. Así que pusieron manos a la obra y luego de las semillas sembradas durante años de capitalismo brotaron las miles de ofertas turísticas con tintes a autóctonas, originarias y atractivas, pero con dejo a artificiales armadas y masivas.
El norte interno nos motiva a encontrar esos recovecos hermosos, poco turísticos, no tan caros y relativamente fáciles de acceder. Con alojamientos económicos, vistas y excursiones cercas y autónomas y cultura originaria al alcance de la mano. Es complicado, pero si hay gente que mete sus patas en peceras para que unos peces les hagan masajes tranquilamente podemos saciar nuestro gataflorismo. Que aunque el mono baile por plata, siempre hay bananas que atraen más (???)
Si algo no queda duda de todas formas es que hay materia prima de sobra para recorrer, apropiarse y disfrutar. Tan solo que todo intento de conocer la cultura real suele caer en el mismo embudo. El mandato dice que las formas de acceder a ella sean sólo con agencias de turismo. De agrupitos internacionales con acentos en inglés graciosos y variados, yendo por los mismos caminos, camionetas similares y protagonistas consumidores.
Poco nos importó este Fordismo del turismo y nos salimos con la nuestra: "aprendimos" a montar, manejar y bañar elefantes en el río, hicimos un rafting con una balsa armada de cañas de bambú, fuimos a algunas cascaditas y salimos a recorrer en bici los recovecos de esta otrora histórica ciudad. Con el gasto de energía hecho la panza empezó con sus típicos ringtones de hambre. Aprovechamos la oportunidad para proveernos nuestras propias calorías con un curso de cocina típico. Resultamos unos verdaderos Gusteau´s y comprobamos que "everyone can cook!". Así que luego de haber puesto las manos en la masa (arroz, verduras, picantes y salsitas) esperaremos degustarlos a la vuelta con nuestras propios curris y spring rolls. Con el cuerpo agotado de tanto sufrimiento no nos quedó opción: 2 horas de masaje tailandés. Para ponerle el moño nos deleitamos con el "Chiang Mai Flower Festival 2014" donde una especie de carnaval carioca colorido y lleno de pétalos (con elección de la reina included) nos despidió a toda pompa y color.
Habiendo absorbido turismo por los poros, los ojos y los... Viramos rumbo y en vez de ir al casillero obligado por la Lonely Planet que era Pai, nos desviamos hacia el segundo Chiang, Dao. Menos turistas, menos dinero, más montañas, bingo. Ni bien llegamos la dueña de un Hostel que pasaba por ahí se apiadó de nosotros y nos llevó a recorrer las montañas en su 4x4. Luego nos depositó en nuestra flamante nueva cabañita. Brindamos por esta decisión y alquilamos dos ruedas con un motor y dos cascos. Fuimos desde el río, todo para nosotros al templo en la montaña, también todo para nosotros. Así nos despedimos de este Chiang para dar paso al que le sigue. No hay dos sin tres.
Pasamos por TaThon (prueben repetir mucho el nombre y sientanse unos niños, como yo) solo para almorazar y sentirnos al lado de Myanmar, a unos escasos 25 km. Embarcarnos hacia Chiang Rai. 3 horas de bote surfeando vueltas Río Trajakong (no recuerdo el nombre así que lo inventé) viendo una gran variedad de fauna, flora y homos sapiens sapiens. Abordamos pues Chiang Rai, con pocas horas de luz y antes que la noche se ponga negra nos escapamos al gran Templo Blanco. Una locura, por su arquitectura y porque en el medio del parque había bustos de Batman, Hellboy, Freddy Kruger y otros compas... En fin, el budismo es amplio y generoso aparentemente.
Luego de tanto recorrido Tailandés, da la sensación de que en toda la región algún gigante anda jugando al Estanciero (o Monopoly, antipatrias!) y que a medidad que va cayendo en los diferentes kilómetros del mapa en vez de poner las Chacras va poniendo Budhas Budhas y más Budhas. Y que cada 3 Budhas tenés la opción de agregar un Templo. Así que templos, templos y más templos. Yo creo que si se viera desde el espacio seguro sería algún mensaje extraterrestre para decodificar... Ya veremos!
Llenado el album de Chiangs nos pareció que era tiempo de pasar a los Luangs. Así que Tailandia, muy rico todo(de verdad!), volveremos cuando querramos que la Visa es gratis y hasta prontito. Nos vamos a jugar al-Lao!!
Salutes!
Laew Ja Maa Mai Krab!!
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