“Que raro que es estar en otro lugar del mundo!” Sentenció mi compañera viajante inaugurando este periplo Colombiano 2012. Así de simple y de cierta es la realidad viajera. El adjetivo bien podría intercambiarse por energizante, curioso, sorpresivo, intrigante, desafiante, renovador, educador, distinto, relajador, enriquecedor, mágico, maravilloso y otras que el Word ni siquiera ofrece como sinónimos. Y sin embargo ninguna es la más acertada y al mismo tiempo todas son correctas.
Basta de cháchara. Volver por quinta vez a este país por momentos me sonaba redundante, aún sabiendo que pasearía por nuevos destinos. Pero la realidad supera a la canción, y por más trillado que suene cantarlo, se hace camino al andar. Las rutas, los buses, los puestos de comida callejera, las costumbres, las palabras, las tonadas y los olores pueden sonar repetidos, pero no lo son. De la misma manera que uno no se siente repetido al jugar partidos de fútbol con las mismas reglas, compañeros, rivales o cancha. Sobre todo porque lo que siempre cambia es uno. La compañía es otra, hermosa por cierto. Y eso renueva cualquier partido. Así que a jugar este.
Ya abastecidos en el VIP de Ezeiza volamos para reencontrados con la gran familia bogotana. Nos reciben con tanto calor que dudamos que el frío capitalino sea real. Secuencia repetida, pero por elección y disfrute. Reconocimiento de Parque Nacional, Centro y Plaza de Bolivar, rico almuerzo familiar y antes de terminar de repartir abrazos de reencuentros mate y hora de partir. Mejor poner destino Caribeño antes que el cerebro se acostumbre al poco oxígeno de los 3000 metros bogotanos.
Bondibus a Girón, Santander. Nos metimos de pleno en un bello pueblo colonial mientras los mates en la plaza eran interrumpidos por Gitanas leyéndonos las manos (según la tradición local obliga). Con distintos niveles de credulidad al respecto de nuestro futuro recorrimos el resto de adoquines, casas, el cementerio y otros rincones Girenses. Momento del adiós. Rodeados de agasajos panaderísticos, frituras típicas y calor santandereño compramos dos butacas "Hacia Bucaramanga por favor parcerito".
Nuestro espíritu viajero pedía más pueblo y menos urbe. Por lo que desembarcamos en esta ciudad pero la tarde se nos pasó en medio de un parque. Meta charla, mates, libro, loros, tortugas, peces, siestita, cascaditas, plantas y ya, a volver a nuestras butacas antes que las mismas perdieran la forma de nuestras nalgas ya acostumbradas a las noches viajeras. Claro, era el Parque del Agua así que todo el camino de vuelta la lluvia nos acompañó gentilmente.
"A qué hora llega a Riohacha?", "8 AM". Adentro! Nuestra llegada a la capital Guajira coincidió con el despertar de la misma, la oficina de turismo, los artesanos con mochilas Wayú por el malecón y las excursiones turísticas iban poniéndose en marcha con nuestro pasar. Nuestro andar habilitaba aquello que buscábamos. Sin perder tiempo (se pierde el tiempo? Un misterio el tiempo) aprovechamos la inminente partida de una 4x4 hacia el desierto. Excursión de 3 d ías por territorios Wayú (la tribu indígena más grande y antigua de Colombia), desierto y Caribe.
Mientras atravesábamos Uribia Luis nos contaba al volante de su Toyota 4x4 Venezolana que los Wayú siempre quisieron ser dominados por españoles, ingleses, franceses, colombianos y otros. Nunca lo lograron. Así que ellos andan libres en lo que les queda de su territorio original, que comprende esta parte de Colombia y algo de Venezuela. Tan libres andan que pueden pasar las fronteras llevando y trayendo lo que quieran haciendo muecas y nadie les va a decir nada. Tan libres andan que pueden "importar" miles de litros de nafta Venezolana baratísima y venderla en bidones por las calles de Uribia. Tan libres andan que cuando hay elecciones en Colombia todos vienen hacia acá y cuando toca votar en Venezuela vamos todos para allá. Tan vivos son que creo que por eso son tan libres. Si alguna duda nos quedaba es ver que se las arreglan de la mejor manera para vivir en el desierto. Nosotros a duras penas vivimos eso días en territorios áridos (A duras penas significa: cabaña a orillas del mar en el Cabo de de La Vela, almuerzos con pescado y arroz de coco, playa con mar planchado casi solo para nosotros, excursiones a lugares y paisajes sagrados Wayu, visita a Manaure con su producción de sal y viaje en 4x4 con aire acondicionado). Para equilibrar las cosas, las hormigas nos robaban nuestros paquetes de galles (cerrados!), nos picaban a la noche, no había electricidad más que algunas horas por día, no había agua dulce para bañarse, algunos pescados tenían espinas y ... ehh... creo que nada más. Ahora que lo escribo esto no equilibra nada. El viaje fue un éxito!
Creí que iba a poder resumir las 3 semanas de viaje en un mail, me engañé lo suficiente como para creer que lo iba a lograr, pero les fallé. Culpen a Colombia y su inagotable fuente de cultura, paisajes y gente linda.
Voy a tomar más mates y pensar cómo resumo en un próximo mail lo que viene luego de las 12 horas entre Riohacha y Santa Marta. Cómo fue que hicimos. Cómo resolvimos aquello que nos llevó horas y horas de debate. Cómo fue que finalmente logramos distruibuir nuestras lunas entre Taganga, Parque Tayrona, Cartagena, Palenke, Playablanca de Barú y las Islas de Rosario. Tenemos problemas...
Fotos... camin sun!
Saludos a tuitos! Los quiero!
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Saludos a tuitos! Los quiero!
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