Tudo Joia / 21.09.07

Este capítulo viene en una sola entrega para economizar gastos de energía y distribución. Espero lo disfruten, critiquen y entiendan. O no:

En la vida todo se equilibra, emociones, hechos, números y realidades. En los lugares pasa lo mismo, mas allá de toda la cotidianeidad, tiene que haber algún elemento que balancee y de esta manera regule lo que pasa a su alrededor. Y a veces, ese elemento, está tan arraigado a la cultura y a la vida de ese lugar que se contagian mutuamente. Brasil parece ser uno de esos casos. Un gesto hecho con una mano es el secreto de todo. Es sorprendente y hasta humillante sentir que algo tan simple sea tan poderoso, tan universal y tan claro. Esa forma de poner los dedos hace que una fuerza invisible pero presente, sobrevuele como un espíritu, como un filtro que colorea todo de alegría, como si todo se redondeara siempre para el lado de la felicidad. Esa sensación de alegría a pesar de las grandes diferencias sociales está. Esa idea de tranquilidad y sosiego a pesar del caos cotidiano de las ciudades existe. Esa noción de musica y ritmo a pesar del ruido de mas de 100 millones de personas se siente. Ese aire acogedor a pesar de las ridículas distancias se huele. Y ese clima cálido a pesar de... buen, Brasil es cálido igual.
Todas las personas lo tienen incorporado, y quizás por ello su presencia se hace tan obvia, natural y desapercibida. Todo lo absorbe y todo lo manifiesta. Todos los paisajes son verde intenso, pero la variedad con la que se comporta ese intenso es infinita. Todo se contagia, desde el amazonas hasta la banquina misma de la ruta de la caótica (y según cuenta la leyenda peligrosa) Recife. Incluso la comida parecería estar contenta, o quizás contento estaba quien la cocinó o la pescó, más como todo se equilibra, por eso se la trasmite a quien la come.
¿Trabajadores de la calle de la tradicional Olinda? ¿El personal de los turísticos hoteles de Porto de Galinhas? ¿Empleados de oficinas de turismo, telefonistas, obreros, taxistas? Sonrisa. Como si quisieran que te la llevaras y se la des a otro y así siempre, pero de una forma tan natural y obvia que casi es imperceptible para ellos.
Y uno no sabe que surgió primero, si fue el calor de la región que trasmitió su belleza a los paisajes o si la alegría de los que allí vivirían formó lugares tan hermosos. Si la variedad de frutas y de animales generó comida tan rica o si fue la pasión y la tradición al cocinar lo que engendró una fauna y flora tan viva. Si los sonidos, materiales y ruidos de la naturaleza dieron inicio a una tradición musical única o si fue a la inversa. Pero no importa, ahora es todo una sola masa que vibra, vive y acompaña a la vida de Brasil. Y no solo en la tierra... y Aquí me detengo. Respiro tranquilo y observo.

Eso hicimos al bucear. Una experiencia incomparable, no porque no haya nada mejor, sino por ser una sensación tan única y tan especial que es difícil encontrar comparaciones válidas. Es como volar, uno no se da cuenta de donde empieza y donde termina el agua que lo rodea, como el aire. Y a pesar de estar mojados se hace tan natural pero desconocido al mismo tiempo que tan solo se concentra en disfrutar de lo que se ve y lo que se siente. Se siente peso sobre el cuerpo y presión en los oídos, pero al ser lo más cercano a un mundo extraterrestre (de hecho lo es en cierta forma) nada de eso se sienta. Pero lo más incomparable es saber que uno no está respirando como lo hacemos todo el tiempo, y uno siente que no respira, pero sin embargo no se siente la necesidad del aire, porque está. Solo hay un secreto: confiar en que uno no va a necesitar la nariz por unos 40 minutos. Es tan gloriosa la sensación de bucear que uno ni se preocupa por tener anulados los sentidos del olfato y gusto.

Y así es como en cada piedra, cada pez, cada comida, expresión y en cada movimiento, lugar, palabra y persona ese gesto que equilibra todo en Brasil está presente pero invisible.
Si todavía no entendieron a qué me refiero retiren la mano del mouse, cierrenla hasta formar un puño y dejen que sólo el pulgar se levante y listo, así de fácil y así de efectivo, Ese único gesto alcanza para que millones de personas se comuniquen sin palabras, trasmitan energía y alegría sin moverse o sin hacer sonido alguno y formen una sensación única que uno recibe al pisar Brasil.

Creo que no solo se equilibran las cosas en Brasil ¿Y si ese gesto equlibrador funcionara como tal gracias a la forma que se logra con las manos, a la silueta que se genera con los dedos? ¿Acaso la misma silueta no daría resultados similares en otros lados? Bueno, quizás en Colombia una taza de café con su cucharita sea lo más parecido a esa forma y también lo más difundido. ¿Y en Argentina, Uruguay, Paraguay no lo son acaso un mate y su bombilla? Quizás sí, pero probablemente no.
Está en cada uno descubrir e imaginar lo que quieran al respecto, mientras lo crean será verdad. Aunque ese es otro cuento.

Saludos!
n


PD: en otro mail van dibujos hechos sobre la fábula (lo mando aparte por si rebota el mail con las fotos, para que al menos los moleste con el texto)
PD2: ya no sé a quién le mando estos mails, así que si alguno quiere que deje de hacerlo respondanmelón o haganmé un conjuro mágico para que se me anuden los dedos y nunca más pueda escribir.