Yo estoy al derecho, dado vuelta estás vos…
El sentido del tránsito y los carriles por empezar, son exactamente invertidos de cómo nosotros los conocemos (con el consecuente riesgo de mirar para el lado equivocado al cruzar las calles o por momentos sentir que no hay conductor de un auto y que solo hay copiloto!).
El meneo de cabeza que para todos nosotros significa un no o al menos un “mmmm” dudoso con (o sea, moverla hacia los costados) en estas tierras representa un “claro amigo, no hay problema!”. Imaginen las dudas que nos generan cada vez que preguntamos algo o pedimos permiso para lo que sea y la respuesta es un no con la cabeza pero sí con la intención (encima la buena onda los indios hacen que quieran decir sí a todo, o no a todo si no entendés el gesto de la cabeza!).
Los mares de gente, sonidos y objetos que habitan las realidades deberían ser factores ideales de una ecuación que en nuestras sociedades no podría fallar: peleas y discusiones constantes. A pesar de ello, haciendo caso omiso del caos aparentemente reinante no hay enojos, no hay tonos subidas de tonos y no hay malas intenciones (al menos no en la cantidad que uno esperaría ver en nuestra sociedad con el mismo panorama). Incluso, hemos leído por ahí que en India la gente se enferma mucho y lamentablemente muere mucho, pero si hay de algo de lo que no sufren, es del corazón, vaya metáfora.
La economía es otro reflejo que trabaja de manera asombrosa. Muchas veces hemos escuchado lo pujante que es India, predicciones sobre su futuro éxito económico y declaraciones de su gran potencial económico. Seguro que será así. Pero la otra cara de la moneda, paradójicamente, es lo ridículamente barato que nos resulta todo. El equilibrio llegó a nuestra economía de viaje-guerra y luego de la inversión Israelí-Jordana-Turca llega el temple y ahorro Indio! Enhorabuenas!
Composición: Tema La Vaca
La comida y el alimento también representan una ironía espejada. Sí hay hambre y sí falta comida, pero también sobran alimentos por todos lados, solo que son sagrados, hacen "muu" y van por las calles como uno más de nosotros. A pesar de su constancia y repetición, son una presencia que no deja de maravillarnos. En cada pueblito, rincón, hora, esquina o atardecer que vamos recorriendo, siempre una hay vaca presente. Van como flotando por la sociedad, nadie les dice o les hace nada, no se las decora, no se les habla, no se las ata ni se las venera, simplemente están, son parte. Quizás como dice mi sabio compañero de ruta con gran tino, la forma de adoración elegida sea dejarlas convivir como un integrante más del día a día, como un par más. Un reflejo más. Con tantos seres poblando estos suelos, la contaminación abunda y la suciedad pisa fuerte en muchos lugares, sin embargo la vida abunda. Vacas, chanchos, flores, árboles, pájaros, monos, gallinas, plantas, insectos, mariposas, mosquitos, aves, caballos, cerdos, jabalíes, patos, cabras, chivos son parte del paisaje cotidiano a medida que vamos avanzando sobre el tablero en el que nos movemos.
No voy en trén…
Dejamos atrás nuestra ciudad anfitriona y tiramos los dados. El casillero siguiente fue Udaipur. Pasamos de una megalópolis eterna a un “pueblito” de 500.000 almas. Los rieles parecían ser nuestro pasaporte hacia este nuevo destino y el tren nuestro interlocutor.
Herencia de la otrora dominancia Inglesa y portuguesa, India cuenta con un amplio sistema de trenes comunicando cual arterias sus puntos principales. Pasada la difícil y aventurosa tarea de conseguir pasajes en tren (generalmente hay que sacarlos con días de anticipación por la demanda) nos despedimos de nuestro puntapié inicial. Una ciudad que nos dio el ABC de cómo manejarnos en este país.
Nuestro primer viaje en tren y en ómnibus es un capítulo aparte. Primero encontrar nuestro vagón dentro el eterno gusano que habitaba los rieles de la estación terminal. Llegado a él, entender la nomenclatura de nuestros asientos no fue nada fácil. Eran los 5 y 6. Pero al parecer ya estaban ocupados por locales. Pregunta, mímica, sonrisas, gestito de sí-no , incomodidad mediante, entendimos que nuestra clase, sleeper, consistía en una cama que estaba en la parte superior de la fila de asientos que nos tocaba, como si fuera el lugar donde van las mochilas. O sea, cada sector de asientos en este vagón eran 3 camas cuchetas una encima de la otra, en la que uno podía recostarse, acomodar sus pertenencias y viajar cómodamente siempre y cuando ya se haya bajado el acompañanate de turno que amable y autoritariamente había decidido compartir con uno su ubicación. Nuestro itinerario marcaba la obligación de cambiar de tren en Amdabah. Nuestra suerte marcaba la necesidad de otra aventura.
Nuestro primer viaje en tren y en ómnibus es un capítulo aparte. Primero encontrar nuestro vagón dentro el eterno gusano que habitaba los rieles de la estación terminal. Llegado a él, entender la nomenclatura de nuestros asientos no fue nada fácil. Eran los 5 y 6. Pero al parecer ya estaban ocupados por locales. Pregunta, mímica, sonrisas, gestito de sí-no , incomodidad mediante, entendimos que nuestra clase, sleeper, consistía en una cama que estaba en la parte superior de la fila de asientos que nos tocaba, como si fuera el lugar donde van las mochilas. O sea, cada sector de asientos en este vagón eran 3 camas cuchetas una encima de la otra, en la que uno podía recostarse, acomodar sus pertenencias y viajar cómodamente siempre y cuando ya se haya bajado el acompañanate de turno que amable y autoritariamente había decidido compartir con uno su ubicación. Nuestro itinerario marcaba la obligación de cambiar de tren en Amdabah. Nuestra suerte marcaba la necesidad de otra aventura.
A las 6 50 am nos despertó el grito del guardia “terminal!”, a las 7 nuestras cuerpos aún dormidos buscaban rápidamente entre los andenes y carteles nuestro próximo tren, a las 7 10 cansados de subir y bajar escaleras ya íbamos tratando de subir a cualquiera que nos llevara a algún lado, pasaje en mano haciendo mímica y sonidos para entendernos, escuchando contraordenes de cada persona a la que preguntábamos. A las 7 15 el tren estaba por hacer sonar su ultimo aviso y zarpar, solo que nosotros no lo habíamos encontrado. A las 7 20 nos convencimos de que nuestro tren no existía. A las 7 40 entendimos que se había cancelado. A las 8 hicimos cola para reclamar nuestro dinero. A las 8 05 teníamos todas nuestras rupias de nuevo. A las 8 20 un mototaxi perseguía a toda velocidad un micro que nos llevaría a Udaipur si lográbamos interceptarlo. A las 8 30 abordamos un nuevo medio de trasporte. A las 8 40 entendimos que acá los ómnibus son otro representante más del país de las maravillas al que uno llega luego de atravesar el espejo.
Son de un solo piso, solo que el espacio donde nosotros solemos guardar las mochilas de mano esta ampliado. Se expandió ese sector y se hicieron camas dobles!! O sea, están los asientos y arriba de cada fila de asientos hay como cuartitos individuales o dobles donde uno puede acostarse. Por lo que de pronto veíamos puertas sobre nuestras cabezas que se deslizaban y gente que se despertaba, bajaba, otra que subía, se descalzaba, se dormía. Así con cada parada y bajada de gente muchas puertas se abrían, pero lo que más se abre en este viaje son nuestras cabezas. Era como un pasillo de un hotel con ruedas.
Tres al hilo…
Son de un solo piso, solo que el espacio donde nosotros solemos guardar las mochilas de mano esta ampliado. Se expandió ese sector y se hicieron camas dobles!! O sea, están los asientos y arriba de cada fila de asientos hay como cuartitos individuales o dobles donde uno puede acostarse. Por lo que de pronto veíamos puertas sobre nuestras cabezas que se deslizaban y gente que se despertaba, bajaba, otra que subía, se descalzaba, se dormía. Así con cada parada y bajada de gente muchas puertas se abrían, pero lo que más se abre en este viaje son nuestras cabezas. Era como un pasillo de un hotel con ruedas.
Tres al hilo…
Volvemos al ruedo. Udaipur nos recibió de la manera más amable que podíamos esperar. Una ciudad con alma de pueblo. Paseamos por sus angostas calles (igualmente inundadas por bocinas y mototaxis) llegando a sus templos antiquísimos con rituales aún vigentes y su imponente palacio. Nos perdimos por los pasajes que la habitan descubriendo todas las artesanías y productos locales que nos ofrecía. Nos embarcamos para navegar el lago Pichola visitando los pintorescos hoteles y construcciones que sus orillas mojan. Abordamos en el medio del lago, el lujoso hotel donde décadas atrás se filmó Octopussy (una de las tantas del 007 más famoso). Visitamos el Lake Palace con sus imponentes construcciones y sus decoradas cúpulas. Cualquier excusa era buena para treparse a cada una de las terrazas disponibles obteniendo vistas privilegiadas de la ciudad, del lago, de los paisajes y de los atardeceres. Y para no parecer tan extraños sazonamos mucho nuestra estadía (tal como hacen los indios con la comida) sólo que nuestras especias fueron mate, musiquita, charlas, buena compañía, reflexiones y la sensación permanente de una aventura presente.
Por las dudas, siempre un cómodo alojamiento con vista al lago decorado en todas las 6 y 30 de la tarde con un atardecer nos ofrecía un refugio perfecto si ningún templo con algún ritual nos retenía.
Una vez más agarramos nuestro cubilete, arrojamos nuestra suerte. El tablero mostró una sucesión de turnos a un ritmo tan intenso como enriquecedor. Los casilleros de nuestro juego indicaron una repetición cansadora pero desafiante. Una noche viajando, una alojados, una viajando, una alojados. Así en pocos días recorrimos también Jodhpur, Jaisalmer y Pushkar valiéndonos de nuestra sagacidad y astucia en cada paso y en cada tramo.
Cada una tuvo su identidad y cada una nos ofreció nuevos conocimientos. Sabores y colores. Mercados populares, fuertes históricos con murallas antiguas rodeando el casco histórico de cada lugar. Comidas típicas, anécdotas, costumbres locales, nuevos dialectos, más y mejores atardeceres, miles de fotos (literalmente), centenares de sensaciones, caminatas, pérdidas y reencuentros. Inciensos, tés, especias, desventuras, cansancios, sueños, sensaciones, a mil por hora.
Hay equipo!
Así van pasando nuestros días en India, donde cada cosa se comporta en una primera impresión como increíble e indescriptible, pero luego es desplazada por una novedad aún más llamativa, novedosa e inverosímil, pero finalmente real.
Así van pasando nuestros días en India, donde cada cosa se comporta en una primera impresión como increíble e indescriptible, pero luego es desplazada por una novedad aún más llamativa, novedosa e inverosímil, pero finalmente real.
En cada parada un nuevo desafío nos aguarda pero cada uno encapsula además de sus dificultades sus alegrías y sus recompensas. Lo que arranca complejo se desenvuelve asombrosamente y termina quedando un riquísimo sabor en el espíritu.
Como en una nueva ironía reflejada, a pesar del trajín, el cuerpo aguanta perfecto (toco madera). El dúo es cada vez más dinámico, a prueba de todo y nuestro andar cada vez más seguro. Nos complementamos, nos unimos, nos conocemos, nos queremos, nos aguantamos, nos callamos, nos hablamos, nos entendemos, nos redescubrimos, nos sinceramos, nos acompañamos y como en el espejo en el que viajamos, nos reflejamos.
Como en una nueva ironía reflejada, a pesar del trajín, el cuerpo aguanta perfecto (toco madera). El dúo es cada vez más dinámico, a prueba de todo y nuestro andar cada vez más seguro. Nos complementamos, nos unimos, nos conocemos, nos queremos, nos aguantamos, nos callamos, nos hablamos, nos entendemos, nos redescubrimos, nos sinceramos, nos acompañamos y como en el espejo en el que viajamos, nos reflejamos.
La sensación de cada día acabándose no pudo haber sido mejor resumida. Citando las sagaces palabras creadas por la mano derecha de mi travesía, la brújula de nuestras andanzas: “Un gran atardecer compensa cualquier percance”.
Ya llevamos bastante tiempo de viaje y se los empieza a extrañar a todos pero hasta nosotros envidiamos nuestra suerte! Por lo que nos dedicaremos a seguir generando motivos de envidia, aventura, descubrimientos y saberes!
Trate de resumir, pero India es inabarcable!
Hasta cuando nos toque! Abrazo a todos!
n
n
Fotos? Preparados listos....