Como bonus track, las Llamadas y Colonia. Los tambores con sus calores, colores y sabores llenaron nuestros sentidos por las calles del Barrio Sur en dos jornadas no tan memorables como hubiésemos imaginado pero lo suficiente como para que entendamos cuán importante es tener un festejo como Carnaval incorporado y asumido en la cultura de una ciudad. Incluso la lluvia que dio por terminada la segunda jornada antes de lo que las comparsas hubiesen querido, tiñó de épicos estos últimos momentos con las gotas de sudor y de agua saltando de los parches de los tambores y volando desde las banderas agitadas.
Habiéndonos premiado con un exagerado "chivito para 2 al plato" partimos pipones hacia la siguiente parada donde con turistas extranjeros, precios dolarizados, artesanías globalizadas, carteles en inglés, espectáculos montados e incluso el nombre de la ciudad en cuestión recordamos que eramos o fuimos una Colonia. Pero también con arquitecturas combinadas, tradiciones y personajes autóctonos, calidad humana, paisajes de llanura, un río hasta el horizonte y bustos de San Martín y Artigas nos dimos cuenta que recordamos que no somos más "tan" colonia.
Así, saludando desde la costa hacia los edificios que en el horizonte y al atardecer asomaban y embarcándonos hacia ese mismo horizonte pusimos punto final a un capítulo de una novela (que no sabemos cuan larga es ni por cuál parte andamos) cuando el reloj nos devolvió a cambio de todo lo vivido, la hora que nos había robado 40 días y 500 noches atrás. Saludos,
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PD: ya vueltos prometemos enviar las verdaderas fotos, mientras tanto, más de las otras.