Confirmado y plagiado: los bolivianos son unos escenógrafos del
carajo. El carnaval de Oruro no pudo desilusionarnos haciendo
efecticva su fama a fuerza de bombitas de agua, espumas Rey Momo,
pistolas de agua, mucho baile, colorido y alcohol (nosotros no por
supuesto...). No solo es la unica guerra en la que se puede triunfar
(en otras no hay ganadores en verdad), sino que es imposible perder:
si uno es el atacante y acierta es feliz, misma sensación se
experimenta cuando un proyectil en contra nuestro da en su blanco. La
herida siempre es la misma: una sonrisa o carcajada. Personas de todos
lados concurren, dsifrutan y participan de este caranaval, que como su
palabra lo indica, la carne es la protagonista. Los extraordinarios
disfraces como las pegadizas danzas lo confirman.
Sin haber terminado de secarnos ni de limpiarnos debimos partir hacia
un nuevo destino para asi cumplir nuestra "atareada" (y hermosa)
agenda: el salar de Uyuni. Vaya uno a saber porque razon en Bolivia se
empecinan porque los destinos de los micros sean alcanzados a las 3 /
4 am. Horario obvio en el que nada ni nadie esta dispuesto a
despertarse y destaparse para recibirnos, por lo que nos la arreglamos
como unos dignos linyeras (arte en el que nos estamos perfeccionando).
La excursión contratada valió su americano precio. El extenso
recorrido sobre kilometros y kilometros de una gruesa y dura capa de
sal, untada a su vez por una delgada marea de agua a bordo de una 4x4
fue una increible excusa para llegar a nuestro destino: un volcan
inactivo, pero con forma y alma de volcan al fin, nos espero para
pasar la noche y el resto del dia siguiente en el medio de un desierto
salado. La noche, celosa por todos los urras que se estaba llevando la
tierra intento disputar el protagonismo combinando dos de los
fenomenos mas lindos que puede otorgar. Por un lado un cielo
totalmente estrellado, sin luna y salpicado esporadicamente por
estrellas fugaces ansiosas de ser traducidas en deseos. Como si esta
visión de la Via Lactea no fuera suficiente, ella misma se encargo de
que en el lejano horizonte una tormenta eléctrica con sus miles de
relampagos hicieran de fondo de este maravilloso escenario. Pasada la
noche y la excitacion desandamos el camino para poder cumplir con
nuestra proxima misión, la cual era llegar a tiempo para el bus con
destino a Potosí. Una vez mas nos salimos con la nuestra.
Terminado el dia contamos con un completo recorrido por esta ciudad en
nuestro haber: exploramos las mitologicas minas que otrora hicieron de
este lugar una de las capitales económicas del virreinato, comprabamos
el mito de que jugar al futbol en la altura (4000 msnm aprox) sin
sentir que el alma se va del cuerpo gritando "basta por favor!!" es
imposible en la práctica, nos perdimos por sus calles, su estacion de
tren, su mercado, su estadio de futbol, sus subidas y bajadas, sus
protagonistas y sus comercios para finalmente desembocar en nuestro
punto de partida. Con el detalle de que esta vez el objetivo a cumplir
no era conocer Potosí sino zarpar hacia Sucre, 2ª capital boliviana y
asi poder gastar nuestro último jueves y dinero boliviano.
Bueno, espero que este breve relato los haya entretenido un poco menos
que lo que fue realizarlo (lo cual no es poco). Supongo que este es
uno de los ultimos episodios de esta novela, asi que vayan arriesgando
como termina la trama y si habra o no alguna anagnorosis (ayudensen
del mataburros si no saben que es). Les mando uno de mis ultimos
abrazos virtuales, nicou.
PD: para los que necesiten saber, dicen de que el 12 o 13 buenos aires
coontara con dos habitantes mas que el dia anterior.
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nicou!