Equilibrio / 13.03.10

Siempre hay un equilibrio. Todo busca un balance. Gané y perdí. Creía que había perdido el termo pero lo rescaté. Ganamos la promoción, magnífico. El sombrero mágico había desparecido, pero volvió. Algo de peso dejé por el camino, culpa de los pasos, subidas y bajadas, pero lo recuperaré. Lo que sí dejé, al menos por un tiempo, son muchos prejuicios. De lugares, personas, culturas, identidades, sabores, presencias, sentimientos y emociones. Todo empezó a ser bienvenido, el momento de alegrarse o no lo decido yo, y después de vivir lo que me tocó. Fue lo que necesitaba. Si algo esperaba era conocer, aprender y saborear. Juzgar previamente hubiera sido desaprovechar el genial sabor del descubrir.

Desde la página en la que estaba el señalador la última vez, el siguiente párrafo comenzaba contando el épico escape de los Villanos (residentes de Villa de Leyva autodenominados de tal manera). El mismo estuvo planeado para varias líneas antes pero asados, cachorros, música, letras y gente mágicalida retrasó la partida. No podría estar más errado al decir que perdí varios días allí: tan solo invertí mi tiempo ganando recuerdos, gente y calidez.

Hacia el Sur, que también existe y un pasado intacto lo respalda. San Agustín me recibió de mañana, plagado de restos arqueológicos y una cultura sin representantes vivos pero que nada tiene de muerta. De atrás hacia adelante, varios miles de años atrás reviven en muchos de los fósiles de dinosaurios presentes. Siguiendo la evolución, y meteorito mediante, las huellas que seguí implicaban visitar el Parqueológico Sangustiniano. Santuarios indígenas con tumbas y monolitos aún conservando sus colores originales saludaban desde la mística presente. La naturaleza, celosa de no ser la protagonista improvisó y logró reunir en tan solo 2 metros de anchura al río más importante de Colombia. El Magdalena nace por estas alturas y muere en el Caribe (nada más metafórico que hablar de nacimiento y muerte de un río, del agua). Pero todo su caudal cabe por única vez en el estrecho que lleva su nombre. Con los intentos de huída fallidos previos a este momento, el plan de escape esta vez fue otro. Riendas cortitas, montura acomodada, caballo dominado. Todo hubiera funcionado perfecto de no encontrado nuevas maravillas en el camino. Peor aun, a caballo todo cobra una nueva hermosura. Una vez más la escapatoria fue sobre ruedas, pero de madrugada (y no sin antes haber trasnochado jugando al badminton en la calle). Llegar a Popayán en otro horario no solo implicaba atravezar la noche, sino también la montaña (y la guerrilla para los supersticiosos).

Mi ruta estaba tan estudiada como las Universidades de la capital Caucana (epicentro estudiantil colombiano). Por suerte, todo puede cambiar y fallar. Tan fríamente calculada estaba mi visita a Tierradentro y el Volcán del Purace que chocó con la calidez colombiana y nuevamente a rearmar planes: "recalculando...". Atardecer en el morro, paseo urbano, escapada a Silvia (pueblo vecino con visitas de indígenas Guambianos), baño en las aguas termales de Coconuco y una derrota futbolera para equilibrar la victoria Platense (solo que a 2100 metros de altura e ídem km de diferencia).

Estando tan alto, por encima de la montaña ya asomaba el final de este capítulo y el principio de la aventura teatral Bogotana. Varias noches en el medio me respaldaban sin embargo. A refugiarme en la montaña, naturaleza, ríos, vida y algo de soledad humana para pasar desapercibido y compartir mucho verde con mi espíritu. Saludando a un viejo conocido. Regreso (triunfal?) al Eje Cafetero pero tan solo para alejarme un par de horas en Chiva y adentrarme en el Bosque Húmedo. Santuario de Fauna y Flora Otún-Quimbaya. Refugio montañés que homenajeando a su nombre con plantas y animales por todos lados me acobijó. La vida brota, olores y sonidos sobran, sensaciones me rodean. Así que sigamos. El Parque Regional Ucumarí aguardaba a 3 horas de caminata y unos 400 metros más arriba. No hay que poner celosa a la luna, así que parte del recorrido fue sin sol, pero con miedo e incertidumbre a cambio (por suerte una sola persona había para recibirme en tal estado, y estaba durmiendo). Para no perder la costumbre, final feliz para mi pesada mochila, pobre linterna y transpiración acumulada. "Bienvenido al refugio La Pastora" identifiqué al día siguiente cuando el Sol me devolvió los ojos. Botas listas, huellas dejadas, cascada y río Otún a la vista. A visitarlos con mate, pensamientos, refelxiones y tranquilidad. Agotadas las pilas, los pájaros se encargaron del resto. Aún sin nadie a la vista, estar solo sigue siendo imposible. Algo siempre hay que dejar, como para equilibrar. Así que las 6 horas de caminata hasta la mítica laguna del Otún a los 4500 metros de altura me saludaron desde arriba: "No te preoucupes, la próxima será. Acordate de la carpa y de la comida que acá estaremos...". A desandar el camino (esta vez de día) para atravezar varias rutas, asientos y pa(i)sajes hasta Manizales.

La capital de Caldas sin proponérselo llenó las últimas fotos de la memoria: estadio del Once Caldas, recital de Reggae, atardecer con aviones planeadores, mirador futurista, parque con pileta, pelotas y paletas. Postales por todos lados, estudiantes también. Ciudad universitaria en el medio de la montaña, rodeada por nevados, permiso para robar, pero me verás volver.

Todo de a poco se fue acomodando, anudando y armando. "Como en la naturaleza, todo es una cadena" se justificaba la guía en el sendero ecológico. Una red donde cada pieza está conectada de alguna manera a la siguiente. Estando lejos y mirando desde otro lugar, cobra un nuevo significado lo vivido.
Mañana en todo Colombia hay elecciones. Momento de elegir e intentar hacer justicia. Así que la balanza, el equilibrio y el balance siempre están. Yo registro qué me gusta y qué no. Y ahora con menos prejuicio elijo qué va de cada lado del péndulo después. La balanza va a estar siempre derecha, pero está en cada uno elegir qué va de cada lado.
Abrazo, nos vemos en Bogotá!
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PD: termino de imprimir las fotos y las mando!
PD2: es el 4to, se hizo largo... sepan entender