Terminó el viaje, y las formas en las que podriamos continuar la frase
"Te acordas cuando estabamos en..." o "Que bueno que estuvo..." son
cada vez mas.. y mejores.
Uno se siente raro porque no pararon de suceder anecdotas, personajes,
escenarios ni nada que vaya señalizando el final de este recorrido,
como si nos estuviera intentando convencer de quedarnos mas tiempo (o
al menos garantizarse nuestra vuelta) para seguir disfrutando.
Nuestras acciones no fueron heroicas, ni mucho menos, razon
fundamental que niega rotundamente la realizacion del clasico "camino
del heroe": supuestamente deberiamos haber empezado con un justificado
exilio, y en nuestro caso, mas alla que podamos poner como excusa el
estres que genera la vida metropolitanan creo que no lo hubo. No
obstante, sí se hicieron presentes todas las desventuras
(enfermedades, esfuerzos fisicos, adaptacion al medio), las ayudas
mitologicas (brujos buenos, personas que nos daban consejos,
referencias a dioses, santuarios, estrellas fugaces, relampagos,
tormentas, etc), enemigos a combatir (hormigas, calor, sed, mosquitos,
lluvia, cansancio, hambre), armas que usan estos personajes para
defenderse (desde las mortiferas bombitas de agua pasando por los
inoperantes repelentes hasta las temibles pastillas contra la
malaria), personas que nos ayudaron (amables residentes de todas las
ciudades, choferes, guias) y otras que quisieron llevarnos por el
sendero del lado oscuro (mosquitos, hormigas, comida en mal estado o
muchas veces disfrazadas bajo el cartel de agencias de turismo). Hasta
hubo sueños esclarificadores y determinantes a la hora de continuar
nuestro destino. Un plantel maravilloso que logro que nosotros pasemos
a ser los deuteragonistas del viaje cobrando este ulimo la verdadera
importancia de este ultimo tiempo. Hasta la vuelta fue emocionante:
recibida con jubilo de nuestros conocidos, alegria de los locales
gastronomicos, y sonrisas por parte de los laboratorios fotograficos.
Como dije, lo unico que faltaria es que nosotros seamos heroes, pero
por suerte no lo somos. Fue raro volver a nuestras rutinas depsues de
50 dias de viaje y llegar a un lugar conocido por primera vez en mucho
tiempo.
Si bien no paramos de movernos de un lugar para otro, uno
indefectiblemente tiene que admitir que lo mejor del viaje fue el
viaje mismo, por mas sonado que parezca es asi (de hecho por alguna
razon sera un frase comun). Esperamos hasta ultimo momento que la
desgracia se haga presente o la mala suerte asome su rostro aunque sea
un poquito, como para quedarnos tranquilos de que no nos podia salir
todo bien... pero no nos concedio ni ese favor. El unico gusto amargo
que nos quedo del viaje fue el lamento de no haber podido seguir
conociendo mas y mas lugares, gentes, tradiciones y culturas y tener
que retornar. Dicho de otra manera, hasta lo malo fue bueno.
Esta experiencia indefectiblemente nos hara ver esta ciudad de otra
manera, lo mismo que a los que vivimos en ella (asi que a hacer buena
letra eh!). Valorar todas las cosas que parecen sencillas y comunes
pero que es muy raro encontrarlas en otro lugar de latinoamerica: agua
potable en la canilla, electricidad en todos lados, subtes, trenes,
sistema de transporte organizado, carne a rolete, movidas culturales
grandes, educacion publica desarrollada (mas o menos, mejor o peor),
red de cloacas, gas entubado, clima templado, vias de acceso por todos
los medios, edificaciones y arquitecturas de todos los sabores y otras
que no me sale nombrar. Y la gente... bueno, espero poder darme cuenta
de una buena vez que los raros y distintos en america latina y
argentina somos nosotros, que descendemos de europeos exiliados (a
pesar de que hayamos nacido en este pais), y que es raro ver a alguien
con familia en Buenos Aires de hace mas de 100 años, periodo que es
muy corto en comparación a toda la tradición e historia que la
cultura andina viene acumulando. Nos llamaba la atención que a
cualquier lado donde ibamos nos pongan la etiqueta de "gringos",
cuando en verdad lo raro seria que no lo hagan: al contario de lo que
esta en la conciencia colectiva, la mayoria (y por amplio margen) de
latinoamericanos no derivan de inmigración europea, por consiguiente
no parecen europeos a la vista, caracterisitica que si tenemos la
mayoria de los porteños (que en verdad somos los menos). Buenos Aires
(y sobre todo capital) es un mundo ajeno al resto del continente, que
no solo le da la espalda al interior y al río (en ningun lugar pasa
tan despaercibido el hecho de tener una ciudad que crecio gracias y
por el agua) sino que cada vez mas, nos encargamos de que esto sea mas
notorio y hasta lo desmentimos.
Bueno, antes de que mi discurso empiece a sonar a indigancion, me
despido agradeciendo todos los agradecimientos, (valga la rebundancia)
de aquellos que gastaron (o invertieron segun cada cual) su tiempo
leyendo mis puntos de vista sobre un viaje lleno de hermoso que
supimos realizar en los primeros 50 dias del 2005, un nuevo y ultimo
abrazo virtual para todos, nicou.
PD: si a alguno le falto alguna de las figuritas (creo que suman 10 en
total) y quiere ver de si el album lleno se canjea por algo, yo
conozco al que escribio y puedo conseguirles las que falten. No mas
avisen...