Hoy, me alcanzan los dedos de una mano para los deseos que sí o sí voy a cumplir. Y vaya suerte la mía, que el dedo índice tenía escrito "bucear con ballenas". Entonces a esperar (uf, que espera!!!) la posibilidad de ir en busca de lo que señalaba mi dedo. Primero, una salida frustrada pasada por agua (solo para darle un tinte mas épico al asunto). Luego, un vuelo soñado, lleno de ilusión y de sorpresa. Todo llega, el avión también. Aterrizamos, sonreímos, descansamos, desayunamos, embarcamos.
Que lo que nos impulsa sea cumplir con nuestros sueños es algo hermoso. Hay una energía en el aire que da fuerza y poder a nuestra vida si lo que uno pretende es realizarlos. Los sueños, aunque usted no lo crea, tienen el gran don de ser realizables, no siempre fácilmente, pero tampoco suelen ser imposibles. Cuando uno empieza a obrar en esa dirección es tal la satisfacción sentida por estar orientando su vida en el sentido correcto que la felicidad brota.
Es fácil caer en el pesimismo de que cumplidos ciertos objetivos, se agota la ilusión y la motivación. Falso. Muchos pueden ser cumplidos no sólo una sino varias veces. También podemos transformar esa energía en otros deseos, ya que la misma es indestructible y como está destinada a desear dice "acá me gusta, seguime usando para soñar".
Pasaron 4 días y 6 buceos entre 4 y 22 metros. Estuvimos 3 horas en total abajo del mar. Nos disfrazamos de astronautas con trajes secos para lidiar con los frescos 12 grados del agua. Admiramos 3 naufragios sumergidos pero llenos de vida (ya no humana). Buceamos con salmones, cangrejos, esponjas, mejillones, meros, algas, medusas, caracoles, estrellas de mar, erizos y más vida. Jugamos con lobos marinos como si ellos fueran otro mejor amigo del hombre. Fuimos felices. Pero ballenas nada. No cumplí mi sueño (al menos no ese). Que suerte. Que suerte (lo escribo por duplicado para que estén seguros que no es un error ni una ironía).
Si se cansaron de leer, es un buen momento para dejar el relato.
Para ir más profundo, sigan bajando...
Entonces, no es fácil, pero tampoco imprescindible andar por la vida únicamente cumpliendo sueños para ser feliz. Una buena táctica, no obstante, es apuntar el timón en ese sentido. La final de un torneo, la llegada de una carrera, el final de una película son solo parte de algo mayor. De hecho, la frutilla no sería tal sin el postre. La meta por sí sola carece de tanto sentido y significación sin un cuerpo que le de vida. Así, la gran magia de los sueños suele existir sobre todo en el camino que uno recorre para llegar. El color y la energía que estamos dispuestos a ceder por un sueño realizado es la que se va recogiendo en ese trayecto. La cima de una montaña no sería lo grandiosa que es sin la pendiente, la altura, la diversión, el esfuerzo, los riesgos y las dificultades para llegar que la respalden.
Los aciertos, los errores, los dolores, las alegrías, los encuentros (que encuentros!), la fortuna, los momentos, las desazones, las incomodidades, el cansancio, las novedades, las sorpresas, lo previsible, lo inesperado, los descansos, el frío, las costumbres, los personajes, las comidas y todas las sensaciones que uno descubre son algunas de las facetas que endulzan este andar. Las baldosas del recorrido. El sueño tiene entonces más valor una vez cumplido. El camino puede ser largo, cansador, difícil o como se animen a creer, pero hay que armarse de paciencia, de tiempo y no de prisa para recorrerlo a su ritmo. Para eso está.
Y las ballenas no estuvieron, no esta vez. La visibilidad máxima era de 7 metros. Entonces cerré los ojos y abrí los oídos. No era un adiós sino un hasta la próxima lo que escuchaba. Aquel eco que venía de la estela marina que fueron dejando en su camino de naturaleza migratoria, la misma cara de una moneda que las trae de vuelta cada año. Y así como el primer intento de viaje no despegó, así como el segundo vuelo fue el que yo tenía que tomar, será cuestión de esperar y seguir recorriendo. Hasta que llegue el momento de bajar el dedo índice y cambiarlo por otro sueño.
Saludos! Hasta pronto!!!
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PD: pronto, cuando consiga químicos para revelar las fotos, algo habrá