El Árbol Viaje / 15.02.10

Viajar es recorrer arboles. Se empieza eligiendo un tronco y a medida que uno va ganando altura y confianza por la firmeza del mismo empieza el baile. Llega un momento donde es ineludible elegir. Y decisiones implican riesgos. Hay que ir escogiendo aquellas ramas y donde uno quiere ir, lo que también significa no llegar a cononcer el resto. En el mejor de los casos uno podrá retrodecer y seguir por otro lado. Pero jamás recorrer toda la frondosidad de la copa que encuentre. Hay ramas mejores que otras, más y menos firmes, vitales, verdes o secas. Pero cada una también tiene sus sorpresas y angustias. Sus premios y sus esperas. Las hay con flores, peligrosas, quebradizas, humedas o incómodas. Pero todas de alguna manera dejan semillas en la memoria
Nuestro primer árbol fue Bogotá. Un ejemplar algo conocido en mi caso y con moradores más que geniales para empezar un viaje. Subir mucho implicó acostumbrarse a la altura (o sea mareo y dolor de cabeza). También reencontrarse con la comida de aquel ejemplar. Una parte fue ir por las ramas que recordaba con mas cariño y otra explorar las que nunca había visitado. A veces me ponía el disfraz de local y otras me reconocía turista. Candelaria, Macarena, Juan Valdez, Museo del Oro y otras figuritas repetidas e infaltables sí. Pero también hubo tiempo para saldar viejas cuentas: viaje en Transmilenio, Zipaquirá y una montaña colo-sal convertida en iglesia subterránea, paseo via La Calera para degustar los frutos típicos de este arbol (lease asado a todo tambor), Jardín Botánico y Estadio Nacional con partidazo inagural Millonarios Vs .Nacional de Medellín (2-1, ganamos!). Si de alguna forma sacamos todo la sabia posible de estas ramas fue gracias a lo bien recibidos que nos sentimos. Tanto que cambiar de tronco con un un viaje de mas de 10 horas fue costoso (pero sabiendo que fue un hasta luego y no un adiós)
Listo. Nuevo especímen! Por fin logro ver algo de la Colombia que me tenía molestando siempre en un solo lugar. No imaginé que las hubiera tan variadas, que suerte. Pereira. Eje Cafetero. Arbol de copas frondosas y ramificaciones espectaculares. La tómbola nos llevó a Salento y practicamente no dejamos casillero sin tildar: escalinata a Mirador local y (semi)atardecer desde allí, viaje en techo de sheep hacia el Valle de Cocora (con palmeras altas altas que parecen un fuego artificial petrificado), refrescón en cascada y subida hasta refugio de colibríes (picaflores es lo mismo?). Degustación de cervezas locales y correspondiente borrachera. Visita guiada a finca cafetera para desandar el camino de un grano de cafe ya tostado y entender de donde viene todo ese sabor. Filandia, pueblo de cuento con un mirador de 30mts. construido a la imagen y semejanza de una nave espacial en madera. Y todo claro, atravesado por desayunos que parecían almuerzos, almuerzos que parecían dobles almuerzos, cenas a la hora de la merienda, caras de muchos colores al vernos merendar mate. Ya casi no quedaban casilleros pero completamos el arbol con tarde de mate, baño, solcito y baile en el río Quindío.
No hay dos sin tres. Por la misma plata va de regalo el Arbol de Medellín, (pueden dejarlo para el baño si ya se cansaron). 5 horas de curvas y montaña para llegar a este especímen. No descendimos pero ya acostumbrados los pulmones, los usamos. Cargamos el la guata de café, mate, harinas, pasteles y empanadas bien temprano. Así transformamos todas esas calorías en Palacio de la cultura, Parque Botero con esculturas al aire libre, Museo de Antioquia (más Botero y Cano), Parque de los Pies Descalzos (vaya casualidad! Hay un sector dentro de él para sacarse los championes y remo/relajar los pieses!), Museo de Ciencias Interactivo. Más. Confirmación de la degustación de la cerveza en boliches top de la Zona Rosa. Esa rama no nos gustó, demasiado glamour para estas barbas, marcha atrás y a otro lado. Momento de ir despidiéndose de este tronco. Minibus a El Peñol para arribar a una piedra/montaña gigante con vista 360° luego de respirar 678 escalones. Pulmones aprobados. Recompensa? Bandeja Paisa en Guatapé y tirolesa de 200m sobre el embalse.
Se acaba el Maildellín. Anécdotas, apodos, personajes, escenarios, malhumores, sabores, colores, sorpresas, cansancios y risas son los nombres de todas las hojas y frutos que vamos encontrando. Los kilómetros de las suelas van aumentando, la confianza y el conocimiento subiendo. Los silencios cada vez dicen más y nuestro pasaje ya tiene impreso Cartagena.

Las aventuras del Hombre Hojalata y el Principe Encantador recién comienzan...

FyN

PD: La idea es mandar fotos pero sino USB (Uh! Será en Bogotá)
PD2: Cuenten de todo menos de futbol que ya sabemos todo (era gol el 3ro de chaca eh...)