Con T de Todos Tenemos que Tener Tiempo de Viaje / 14.02.08

"Con suerte unos 10, 12". Esa conte al proponer que levantaran las manos los que se acuerdan que hicieron hace 2 o 3 semanas. SIn embargo otro díría: "Hay como 100 o 150!" si dijera que levanten las manos los que tienen tan presente como si fuera hace pocos minutos algún recuerdo de algún viaje hecho años atrás, cuando no había internet, cámaras digitales ni helado de dulce de leche con brownie, o si pero no importa.

Así es como los recuerdos se organizan, básicamente, en forma de letra "T". En la linea horizontal y arriba de todo, vemos como en igualdad de condiciones se aferran y mantienen aquellos recuerdos que forman parte del Olimpo de las experiencias, imágenes, sensaciones, olores, personas, dolores, composiciones, sabores, texturas, lo que sea.

Cualquiera de estas formas puede adoptar un momento que por alguna u otro razón permanecerá, quizás para siempre, en aquel sector privilegiado de nuestro ser. Ahí donde siempre estarán para que uno pueda echar mano cuando se le antoje. O bien para que su gran presencia e importancia, hagan parte de uno y ya no conscientemente esas memorias se acoplan a nuestra personalidad.

Si usted no cree nada de esto, deje de leer si ya no lo hizo. Caso contario, probablemente también piense que uno necesita una cierta cantidad de dichas situaciones anualmente o periódicamente si se prefiere. Pero es verdad que ciertas costumbres de residir en una ciudad atentan contra ello, sobre todo vivir en una. Y ahí es cuando llegamos a la conclusión, que todo esa demanda de sensaciones debe ser llenada en algún momento, y ese momento, para los que vivimos en ciudades, muchas veces es en viajes.

Ahora si: el sinuoso camino a las Salinas Grandes, la altura de varios pasos fronterizos de provincia, el aparentemente mortal camino a Iruya, el temporalmente imposible camino hacia San Isidro o escaladas a pequeñas grandes montañas con pequeñas grandes postales de fondo son parte de esto. Como también el maravilloso carnaval de Purmamarca con su mortal espuma y su indeleble talco mas sus las letales bombitas de agua de Humahuaca y los camaleonicos y originales disfraces de Iruya. Sumando los manjares culinarios como empanadas, locros, guisos y llamas. O porque no el cruce de algunas culturas con sus idiomas, vestimentas y tradiciones. Y si esa vale, entonces también la variedad geográfica y climática, como la arquitectura local de cada lugar mas los acentos de los diferentes pobladores. En fin, la flora y fauna autoctona junto a los interminables viajes en medios de transporte (bueno, quizás esto ultimo no tanto) hacen que los viajes sean situaciones idóneas para obtener cada vez un palito de T mas largo.

Ahora si, volvemos para hacer un poquito mas alto el otro palito y juntar ganas de prontamente tener la posibilidad de sumar mas situaciones, olores, sensaciones y demases ya descriptos. Saludos y hasta la pro pro próxima.

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PD: van fotos en mail aparte pero sin olores y sabores mas que los de su pantalla.