Como si fuera ayer / 28.02.10

Un nuevo viaje. Nuevas caras. Diferentes sensaciones. Distintas decisiones.
Misma intensidad. Después de ser piloto y copiloto en gran parte del
recorrido, la dupla se abrió. Se avecinaba otra forma de recorrer, conocer y
aprender. Momento de conocerme más y de convivir conmigo. Empecé a hacerme
mucho más amigo de mis cosas ya que iban a ser la gran compañía de la
travesía que se aproximaba. Por ende, mate, musiquita, libro, cuaderno y
juguetes pasaron a revalorizarse y a formar parte de mi círculo íntimo. Pero
por suerte, una vez más, no era del todo cierto. Viajar solo raramente
se traduce
en no estar acompañado. De a poco todo lo que me rodeaba se fue armando como
un gran amigo. Un Frankestein donde para cada necesidad o sensación había
una persona, objeto o lugar adecuado para acompañar y llenar ese espacio. Y
los momentos de no estar con alguien se tornan una elección y no una
imposición. Aún mejor, las decisiones son solamente las que quiero! Así sean
almorzar 3 veces o comprar cosas que no tienen practicidad alguna. Pero con
grandes poderes vienen grandes responsabilidades. Entonces convivir con el
error se torna más cotidiano y amenazante, pero el aprendizaje crece
considerablemente. Y a los miedos hay que enfrentarlos.
Tiempo de salir a la cancha. Hay momentos que siempre quedan grabados en el
alma. Son aquellos en los que una imagen, lugar o paisaje increíble
coinciden con una gran sensación de felicidad y armonía. Y allí es cuando se
graba un archivo imborrable y tan claro que cada vez que uno lo recuerda
parece de ayer. De chico mi Tío Pablo nos llevaba a explorar y a descubrir.
Ese es uno de los momentos que quedan. Quizás esa imagen tan presente se
tradujo en mis ganas de curiosidad. Muchos de esos instantes gritaron
presente en esta parte del viaje y se agregaron en mi lista personal de
"Como si fuera ayer".
El Caribe todavía tenía cuerda en mi viaje y Taganga era el nombre del
protagonista a explorar. No solo un pueblo de pesacadores (con comidas que
honraban su profesión), historias, personajes y buenas compañías llenaron
este casillero. La magia muchas veces suele no verse a simple vista.
Entonces a sumergirse en otro mundo una vez más, o tres para ser mas
preciso. A todo el glosario de fauna y flora acumulada hubo que sumarle
varios peces, corales y vidas. Pero especialmente dos momentos únicos.
Primero: exterior, día. Dos tortugas irrumpieron nuestro vuelo y nos
llevaron a recorrer algo de su mundo a lo largo de varios minutos dejandonos
incluso tocarlas. Segundo: exterior, noche. Linternas en mano y equipo
listo. El atardecer dio el pitazo inicial para un nuevo buceo nocturno. El
mismo lugar se trasnformó para dar lugar a nuevas especies, colores y vidas.
Langostas, cangrejos y especialmente Plancton! De noche, sin luces y en la
profunda y eterna oscuridad del mar nada brillaba más que la
resplandescencia de estos diminutos seres como respuesta a nuestros
movimientos.
Pasar la página me costó 10 horas de viaje y un sentido hasta luego al mar
Caribe y sus habitantes. El título del nuevo cuento era Aventura, y su
primer capítulo San Gil. Era momento de enfrentar la naturaleza o mejor
dicho, unirse a ella. Gente de lujo brotando amabilidad y solidaridad
siempre estaban dispuestos a acompañar. Así pues, nuevos momentos mágicos a
la vista. Exploración en la Cueva Antigua llena de murciélagos, arañas, lodo
y leyendas. Torrentismo (como rappel pero en agua) sobre la cascada de 70
metros de Juan Curí en la que cada paso significaba un nuevo arco iris
brotando de entre las piernas. Despegar, flotar, planear, girar, elevarse y
descender con el viento como único motor también dijo presente, solo que se
presento a sí mismo como parapente. Tierra y Aire estaban lo suficientemente
presentes, pero de Agua somos: Rafting de alto vuelo (hasta literalmente
hablando) en el río Fonce. Pero el menú venía más que bien acompañado: mate
con musiquita y letras en miradores y parques naturales. Acampada en
Pescaderito con naturaleza, nuevos amigos y un gran río en el que saltar
desde 4 metros para caer en sus piscinas naturales. Recorrido por pueblos
llenos de tradición e historia como Barichara y Curití. De postre? Charlas,
debates, comidas y salidas con representantes de varios idiomas, culturas,
pensamientos y países.
El cuento continuaba pero el capítulo siguiente era más frío y lluvioso.
Aunque no por eso menos apasionante: Villa de Leyva. Un nuevo pueblo con
siglos de historia y piedra me esperaba. Premiado vaya uno a saber porqué me
dio a cambio de mi estadía personas geniales y nuevos momentos únicos.
Empezando, una bicicleteada por museo de fósil, observatorio arquelógico,
una mansión de barro y granja de avestruces. Siguiendo, tarde en el parque
de la Periquera acompañado pura y exclusivamente de cascadas, lluvia,
jungla, pensamientos, reflexiones, ideas y proyectos. Continuando, ahora sí,
rappel en un hoyo gigante de 50 metros de profundidad del cual sólo se podía
salir luego de recorrer la caverna a la que daba paso y escalando por la
raíz de un árbol gigante.
Y terminando... No, imposible. Siempre hay más. Qué me espera por suerte no
lo se y tengo que ir a averiguarlo.

Hasta pronto!

n


PD: estuve jugando con la lista de destinatarios así que si a alguno le
llega dos veces o ninguna o a otra dirección de la que quiere tan solo
avise. Probablemente no haga nada. De todas formas este es el tercer mail
para algún despistao! Si alguno quiere reclamar alguno anterior, ya
sabe que hacer.

PD2: Fotos a la venta! pronto recibirán el muestrario!